Te has dado cuenta de que por muy buena genética que tengas, tu piel no se cuida sola y necesita un poquito de atención. Pues sí, bienvenida a la realidad.
Cada vez son más las personas que son conscientes de ello y apuestan por dedicarle unos minutos al día religiosamente a su rutina de cuidado facial, un hábito con el que, si eres constante, obtendrás resultados visibles en poco tiempo.
Si no sabes muy bien por dónde empezar y andas un poco perdida en estas prácticas, te damos algunas claves para devolver la luminosidad a tu piel en pocos pasos:

La limpieza de la piel no puede faltar dentro de ninguna rutina de cuidado facial. Gracias a ella, podemos deshacernos de toda la suciedad que se va quedando “pegada” en la superficie del rostro, como restos de maquillaje o grasa. Siempre debemos hacerlo con un producto suave específico para no irritarla.

A veces nos olvidamos de este paso o no lo hacemos con la frecuencia necesaria. Sin embargo, usar un exfoliante específico para la cara (nunca uno de cuerpo) ayuda muchísimo a eliminar las células muertas y hacer que la piel pueda renovarse correctamente.

Para devolverle su elasticidad y hacer frente al envejecimiento cutáneo, la piel nos pide productos como un sérum facial. Su textura ligera y de rápida absorción con activos hidratan las capas más profundas. Los hay de diversas modalidades según las necesidades concretas de tu piel.

Al mismo tiempo que hidratas con el sérum, aplica una crema para el contorno de los ojos, ya que la piel en esta zona es mucho más fina y delicada. Elige uno que contenga vitamina C, ya que sus cualidades antioxidantes estimularán la producción de colágeno y reducirán ojeras y líneas de expresión.

Las capas externas de la piel también merecen nuestro interés. Es esencial usar una crema rica en concentrados nutritivos indicada para nuestro tipo de piel. Es el complemento imprescindible al sérum y, debido a su densidad, será el (pen)último paso de tu rutina.

Si tienes la piel seca, sensible o clara, o simplemente quieres evitar manchas, usa a diario una crema con SPF, especialmente en los meses de más sol. Así la piel tendrá un escudo frente a afecciones dermatológicas graves y el envejecimiento prematuro.