En verano son muchos los factores que inciden directamente sobre la piel y que crean un gran impacto negativo. Por ello, en esta época es todavía más imprescindible llevar a cabo una buena rutina de hidratación facial para prevenir y contrarrestar los daños externos.
Algunos de los elementos dañinos más habituales son:
Si quieres hacer frente a la deshidratación y lograr que la piel mantenga su luminosidad natural, estas son las claves para una hidratación facial completa:

Comienza con la limpieza del rostro utilizando leche limpiadora, agua micelar o un jabón específico tanto por la mañana como por la noche. Esto es vital para eliminar maquillaje e impurezas.
Continúa con la aplicación de un sérum de rápida absorción que incluya ingredientes que combatan las arrugas e impidan la deshidratación.
Por último, utiliza una crema hidratante adecuada a tu tipo de piel, de textura fluida y que incluya factor SPF. Como extra, realiza una exfoliación una vez por semana (o cada dos si tu piel es seca) para renovar las células muertas.

Además de hidratar la piel por fuera, es conveniente hacerlo desde el interior. Bebe al menos 2 litros de agua al día o bebidas saludables como zumos naturales, té frío o limonada.
En cuanto a la dieta, apuesta por verduras y frutas frescas con gran contenido de agua y nutrientes, como tomates, sandía, melón, pepino o calabacín.
Entre las 12:00 y las 17:00 horas el índice de rayos UV es más alto y sus efectos adversos son mayores. Recuerda usar siempre crema con protección solar antes de salir o exponerte directamente al sol.
Hay gestos que perjudican la hidratación facial, como un exceso de exfoliación o emplear productos corporales en la cara. Otro error habitual es utilizar productos no formulados para nuestro tipo de piel, lo que puede resecarla o generar un exceso de grasa innecesario.