El frío es uno de los grandes enemigos del cabello. Muchas veces tendemos a pensar que el calor es el que más le afecta, pero el frío del invierno produce la deshidratación de la fibra capilar, debilitando el cabello y haciéndolo más proclive a la rotura. Además, reseca el cuero cabelludo, causando irritación y aumentando las posibilidades de sufrir caspa y encrespamiento.
La línea Chroma Absolu de Kérastase Paris llega para transformar el cabello apagado y encrespado en una melena radiante, suave y con brillo. Gracias a su fórmula con ácido hialurónico, ácido glicólico y aceite de rosa silvestre, hidrata, alisa y realza el reflejo natural del cabello desde el primer uso. Estos son los productos más destacados:

El resultado que consigues con estos productos es un cabello tres veces más brillante, con menos frizz, hidratado y con un acabado profesional.
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Para frenar todos estos trastornos o hacer que nos afecten lo menos posible, estos consejos son de gran utilidad:
Una buena hidratación capilar lo es todo. Si protegemos el cabello del frío y lo nutrimos a diario, conseguiremos sellar su cutícula y mantener su humedad para que no se seque y se encrespe.
Entre los productos que ayudan a hidratar el cabello podemos encontrar:

Sabemos que en invierno lo que más apetece es una ducha caliente, pero el calor extremo abre la cutícula y hace que el pelo sea más frágil. No obstante, esta apertura permite que penetren mejor los principios activos del champú.
Una buena opción es lavar el pelo con agua tibia y luego aclararlo con agua fría. De este modo, se cerrará la cutícula, sellando los nutrientes en su interior.

El algodón o la microfibra tienen una gran capacidad para absorber la humedad y son más delicadas que las toallas tradicionales de felpa, cuyo roce genera electricidad estática y promueve el temido frizz.
Además del material, la técnica es clave: en vez de frotar fuertemente, es mejor hacerlo de forma delicada, presionando poco a poco.
Resecan el cabello y estropean la fibra capilar. Si no puedes dejar de usarlas, utiliza siempre un protector térmico y trata de usar una temperatura más baja en planchas, tenacillas y secadores.

Aunque parezca extraño, envolver el cabello en un gorro de seda o satén para dormir evita la fricción con la almohada. Esto previene el encrespamiento y ayuda a mantener la humedad natural del cabello durante la noche.