Una de las cosas que más nos preocupan cuando nos planteamos comenzar a teñirnos el cabello es cómo le va a afectar la coloración a su salud.
Sabemos que el uso frecuente de tintes puede hacer que el pelo se debilite y se vuelva más quebradizo, afectando también a su volumen y luminosidad, haciendo que se vea más opaco.
Pero esto no tiene por qué ser así en absoluto ni hacernos echar para atrás en nuestra decisión. En nuestras manos está conseguir un cabello sano incluso si lo teñimos regularmente.
Para lograr que nuestro cabello tintado esté saludable y prolongar la intensidad del color, es esencial que tengamos una rutina diaria de cuidado capilar básica.
Con estas recomendaciones será suficiente para notar cambios eficaces:

Cuanto más natural sea el champú, mejor para el cabello y su color, ya que los ingredientes agresivos (como los parabenos y los sulfatos) pueden debilitar la estructura capilar e irritar la piel.
Al contrario, es conveniente elegir un champú que contenga ingredientes que lo fortalezcan y reparen como el pantenol, un conocido humectante, la biotina o vitamina B7, que lo mantiene fuerte, o la queratina, una proteína que le aporta brillo y vigor.
El agua demasiado caliente reseca el cabello y abre su cutícula, haciendo que se pierda el color más rápidamente. Por eso es mejor optar por una temperatura tibia o fría y lavar el pelo con menor frecuencia para no eliminar sus aceites naturales. El champú en seco es una excelente alternativa para emplear entre lavado y lavado para mantenerlo limpio sin perder color.
El agua de la ducha, sobre todo si es dura, también tiene efectos negativos en el cabello porque los minerales que contiene, como el calcio o el magnesio, tienden a unirse al pelo actuando como una película que no deja que le llegue la humedad necesaria, afectando a su coloración y brillo. Los acondicionadores especialmente diseñados para cabellos teñidos contrarrestan este efecto al hidratar la fibra capilar desde el interior.
Para prolongar la intensidad del color y lograr un cabello sano por más tiempo, usar una mascarilla protectora del color (preferentemente que incluya aceites naturales) una o dos veces por semana revitalizará la melena, la nutrirá y la mantendrá protegida de los factores externos.
El secador, la plancha o las tenacillas utilizados habitualmente dañan la estructura capilar, resecando el cabello y deshidratándolo. Además, un exceso de temperatura acabará destiñendo el color del pelo.
Si no tenemos más remedio que utilizar estas herramientas capilares, lo que sí debemos hacer siempre antes de exponer el cabello al calor (incluso cuando vamos a tomar el sol), es pulverizarlo con un protector térmico, un producto que alisa las cutículas, evita el encrespamiento, ayuda a mantener la humedad y previene la rotura.